Productividad aplicada a la creatividad

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Creatividad

No pretendemos entrar en el campo de la filosofía, pero el tiempo es limitado y dentro de ese fundamento, lo mejor es aprovecharlo a tope. Y eso es pensar en productividad: hagas lo que hagas, busca la máxima productividad. Incluso cuando no hagas nada, intenta que sea tan  provechoso como sea posible. Porque hacer nada de vez en cuando también es muy importante; sea lo que sea, que te aporte lo máximo posible.

En el trabajo, la productividad es la capacidad de un sistema para producir con unos recursos limitados; y elevarla a la máxima potencia es un valor fundamental. Es un fundamento para la búsqueda de la rentabilidad en una empresa. Pero la productividad no es necesariamente trabajar más, sino más bien trabajar mejor. Por eso es importante pensar y buscar nuevas formas de hacer las cosas. Ahí es donde entra el otro concepto principal de esta reflexión: la creatividad.

 

¿Está la creatividad reñida con la productividad?

Dejemos la incertidumbre para otro momento: la creatividad no está reñida con la productividad. Ahora bien, hay quien no piensa así.

La creatividad ha sido por mucho tiempo considerada como un don. Una habilidad especial de ciertas personas que son creativas y afrontan ciertas tareas desde un punto de vista distinto y novedoso en cada ocasión. Y en parte, sí es cierto que hay personas con una cierta predisposición; pero es importante saber que la creatividad se aprende y se entrena. Por ello, una persona que está desarrollando su creatividad, no está perdiendo el tiempo. Quizá su productividad se resienta en un primer momento, pero a largo plazo saldrá beneficiada de ese entrenamiento.

La creatividad, en el peor de los casos, es uno de esos considerados males necesarios. “Necesario”, como valor básico que es para hacer frente a los retos de futuro, y “mal” por ser considerado muchas veces como una pérdida de tiempo, un  gasto innecesario o incluso, por ciertos profesionales, como poco más que una excusa para vagos. Y es que muchos la consideran parte del trabajo diario en ciertas tareas o en el día a día de ciertos perfiles (por ejemplo, un diseñador); pero prescindible en los demás. Pero la creatividad es una habilidad que debiera estar interiorizada por todo tipo de profesionales, a riesgo de que pueda parecer una banalidad.

Una forma de desterrar esa creencia es mostrando su sentido. Creatividad y productividad no sólo pueden ir de la mano, sino que han de hacerlo. La finalidad de crear un equipo creativo es lograr un equipo más productivo. Un grupo de profesionales que haga más con menos. Un sistema para buscar soluciones novedosas a los retos que plantea el mercado, tratando así de responder a los cambios de la mejor forma.

 

Formas de mejorar la productividad en el proceso creativo

La creatividad es la madre de la innovación y por tanto un valor para el progreso. Puesto que es posible mejorarla, a continuación damos una serie de consejos para utilizar todo el potencial de cada uno en el proceso creativo.

 

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La organización es fundamental

Organizar el trabajo es importante para muchas cosas, como puede ser no olvidar ciertas tareas a realizar. Pero también lo es para aprovechar al máximo el tiempo, concretamente para dejar los momentos de máxima inspiración para las tareas que más la necesitan. Por ejemplo, si nos cuesta más concentrarnos a primera hora, deberíamos dejar las tareas más sencillas o repetitivas para ese momento.

Este proceso de organización puede ser tan complejo como se desee. Desde establecer un horario en base a nuestra intuición, hasta evaluar durante un período concreto las horas más productivas o en las que más trabajo sacamos adelante.

 

“Si escuchas una voz en tu interior que dice no puedes pintar, pinta y la voz será silenciada. Vincent Van Gogh.

 

La inspiración ha de enfocarse

La creatividad requiere disciplina. Las personas con tendencia a ser más creativas, en ocasiones, tienen facilidad para liberar la mente y dejarse llevar. Aún siendo un punto a favor, no enfocar la creatividad en algo concreto puede desembocar en ideas sobre otras cuestiones, procastinación y pérdida del foco.

Para aprovechar la inspiración en la cuestión concreta que estamos tratando se debe tener claro el objetivo: qué se quiere conseguir o qué se quiere evitar. Pero también es importante mantener un pensamiento positivo y disfrutar del proceso por el simple hecho de ser beneficioso de forma personal. Si la recompensa no ofrece suficiente motivación, tenemos demasiada presión encima o los avances son muy lentos, la inspiración se resentirá.

 

 

El estilo de vida influye

La creatividad explota con novedades y bienestar. El bienestar es alcanzable por combinación de diversos factores como puede ser la alimentación, el ejercicio, un buen descanso o una vida social satisfactoria entre muchos otros. De este modo, tener rutinas que nos ayuden a sentirnos bien es aconsejable, también, para fomentar la creatividad.

Por otro lado, el descubrimiento motiva formas diferentes de pensar, adquisición de nuevos conocimientos y creación de pensamientos o sentimientos. Conectar con perfiles profesionales diferentes, probar actividades nuevas, aprender un idioma, viajar de forma asidua o disfrutar de eventos y obras culturales es gasolina para el cerebro.

 

“La creatividad es inteligencia divirtiéndose”. Albert Einstein.

 

Entrenar el cerebro para que sea más creativo

Cuanto más nos habituemos a pensar de forma creativa, más fácil nos resultará y más rápido obtendremos resultados, con una incidencia cada vez más positiva en la productividad personal. Así, aunque seamos personas muy racionales, es recomendable intentar buscar nuevas sendas en la resolución de problemas o las formas de hacer las cosas.

Desarrollar una visión lateral de las cosas sirve como ejercicio para el cerebro por tanto, en ocasiones debemos intentar buscar formas absurdas de llegar a un punto, pensar modos irreales de solventar un problema o fantasear sobre hechos cotidianos.

 

Descansar es tan importante como trabajar

Tomarse un tiempo de descanso es tan importante para una actividad laborar exigente como para un proceso creativo. Hacer un pequeño parón durante un tiempo prolongado de actividad ayuda a tomar distancia sobre algo que nos tiene ocupados, más aún en un proceso de creación, que necesita salir del camino marcado.

Más aún si comienza a crecer una sensación de que la situación nos está superando. Si aparece el bloqueo, dar vueltas en la misma idea sólo hará que cavemos más hondo. Dar un paseo, ejercitarse un poco, hidratarse o una distendida charla ayuda a refrescar la mente y fomentar distintas perspectivas de aproximarse de nuevo al trabajo.

 

“La inspiración viene y va, la creatividad es el resultado de la práctica “. Phil Cousineau.

 

Desarrollar un sistema propio

Hay muchas formas que se consideran efectivas para fomentar la creatividad en pleno proceso. Por ejemplo, escuchar música que sirva de motivación o incluso emplear métodos predeterminados (por ejemplo los Seis sombreros para pensar). Pero lo mejor es encontrar un sistema propio.

Al igual que es aconsejable tener una pequeña rutina para irse a dormir, se puede establecer una rutina previa para iniciar un proceso creativo. Posteriormente, conocer qué ambiente nos es más beneficioso o qué elementos necesitamos tener a mano para desarrollar nuestra creatividad o simplemente para evitar distracciones. También se debe disponer todo lo necesario para llevar a cabo una dinámica, en caso de que se pretenda realizar. Una vez más, probar cosas nuevas nos puede abrir muchos caminos.

 


Bibliografía:

10 Productivity hacks for creative people, Lewis Humphries (enlace).

4 patrones y 9 hábitos para tener un cerebro creativo, Ismael Sierra (enlace).

29 ways to stay creative, To-Fu (vídeo).

 

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