Estrategia ágil y despliegue de objetivos con el CMI

Etiquetas:
Notice: Undefined variable: html in /var/www/ignsl/wp-content/themes/flat-theme/post-templates/content.php on line 44
Gestión

La estrategia empresarial es un conjunto de acciones que se planifican con cierta antelación, con el objetivo de cuadrar los recursos de una empresa con el logro de los objetivos de la misma, para lo cual se plantean una serie de metas de crecimiento. La literatura es amplia en este sentido y la teorí­a dice que una estrategia ágil es la mejor forma de operar en una organización; pero en la práctica la mayoría de compañí­as no implantan su propia estrategia.

La razón principal de no hacerlo es la dificultad para “bajar” la estrategia a cada una de las operaciones cotidianas. Esta dificultad puede ser operativa, pero en ocasiones es consecuencia de una deficiente comunicación o de no saber trasladar de forma eficaz la importancia de esta cuestión a los miembros de la organización.

 

Estrategia ágil con un CMI

Para establecer un Cuadro de Mando Integral (CMI) correctamente es fundamental tener un pensamiento estratégico en la compañí­a; esto es, un claro enfoque hacia la consecución de objetivos en base a la situación actual de la empresa con una estrategia ágil. La definición y diseño del CMI así­ como de los indicadores, dependerá de la claridad estratégica de la empresa.

Tener un Cuadro de Mando Integral requiere de un cambio en al forma de pensar que identifique la estrategia como la fórmula para lograr los objetivos. Para una estrategia ágil, primero es necesario definir cuáles son los objetivos; que dependerán directamente de la situación de la empresa y su misión. Así­, una buena comunicación y la participación de las personas se antoja como una clave para el éxito de esta tarea. Una tarea no exenta de dificultades:

  • Pensamiento estratégico centrado en el corto plazo.
  • Dirección de la compañí­a en base al pasado.
  • Objetivos centrados en cuestiones funcionales.
  • Metas personales no ligadas al conjunto de la compañí­a.
  • Asignación de recursos sin planificación.
  • Empleo de poco tiempo para la discusión y la definición de estrategia.
  • Utilización de indicadores económicos de forma exclusiva.
  • Dificultad para establecer indicadores o inconexión entre los mismos.
  • Número sobredimensionado de indicadores.
  • Gestión de datos deficiente o no establecida.

 

Por qué es necesario un Cuadro de Mando Integral

El Cuadro de Mando Integral es una técnica que permite implementar la estrategia de una forma relativamente sencilla y de manera lógica. En el mismo, se contemplan todas las perspectivas de la empresa ya que todas tienen su importancia, desde las que se establecen objetivos a medio y largo plazo. Además de ser una herramienta de control de gestión y despliegue de objetivos, el CMI permite comunicar la estrategia de la organización, permitiendo el feedback y la implicación de las personas.

Adicionalmente a los beneficios comentados, el CMI contribuye a la excelencia de la empresa reforzando la calidad total y la agilidad ante cambios:

  1. Identifica procesos clave.
  2. Permite analizar las mejoras necesarias.
  3. Enlaza gestión y mejora de procesos con resultados de finanzas, clientes y personas.

 

Despliegue de objetivos y estrategia ágil

Establecidos los objetivos, es hora de desarrollar planes para conseguirlos mediante acciones y proyectos, desplegando los objetivos a través de los procesos. Un proceso es un conjunto de actividades relacionadas que logran un resultado de valor utilizando recursos disponibles. La definición de proceso es muy relevante ya que los resultados deseados se alcanzan de forma eficiente cuando las actividades y recursos del mismo se gestionan como proceso único, permitiendo:

  • Reducción de costes.
  • Resultados predecibles y consistentes.
  • Priorización de oportunidades de mejora.

 

Dado que el fin último es que la estrategia tenga un impacto real en la operativa de la empresa, los procesos han de tener sus propios resultados esperados, sus objetivos, su contribución especí­fica a los objetivos estratégicos, los indicadores asociados y todo lo necesario para llevar a buen puerto el proceso (responsables, actuaciones concretas, plazos de ejecución…).

La gestión como proyecto es fundamental para que cada objetivo cuente con su plan de acción como única forma de lograrlo. Por ello es también imprescindible evaluar el desempeño al finalizar cada proyecto para revisar los resultados, por qué se han logrado o por qué no, si la respuesta ha sido adecuada y demás.

 

Factores de éxito para lograr una estrategia ágil

El éxito de una estrategia viene marcado por su idoneidad (en función de diversos factores), pero resulta fundamental el proceso de implantación de la misma. Cualquier estrategia, por buena que sea, sin una buena implantación está condenada al fracaso. Por tanto, existen tres cuestiones clave a las que debemos prestar especial atención para una implantación efectiva:

 

Participación

Como en casi todo, la motivación e implicación de los recursos clave es imprescindible. Alcanzar un consenso en la definición estratégica hará el camino mucho más llano.

 

Comunicación

Para que todos conozcan la visión, la estrategia y su lógica. Es prioritario establecer las necesidades de información en base a objetivos y actividades. A partir de esas necesidades se establecen los emisores y receptores de dicha información para posteriormente seleccionar la herramienta más adecuada para su distribución y las caracterí­sticas de la información.

 

Incentivos

De modo que se alineen los objetivos personales con los de la empresa (por medio de retribuciones, refuerzo de pertenencia, contribución al proyecto u otros).

 

Evaluación de resultados

Si bien en sentido estricto, la evaluación no contribuye al éxito del proyecto; es fundamental dicha evaluación para controlar el cumplimiento o no de objetivos, así­ como detectar puntos de mejora y acciones correctivas. Medir, analizar y proponer mejoras puede ser la constatación de un trabajo bien hecho o el primer paso para lograrlo en el futuro.

A la hora de medir los resultados, debemos tener en cuenta las siguientes cuestiones:

  • Calidad de los datos.
  • Facilidad de lectura (gráficos, tablas…).
  • Distribución de información a los implicados.
  • Cumplimiento de objetivos.
  • Establecimiento de comparativas.

 

Para estas labores, contar con un software de Business Intelligence es más que recomendable ya que efectúa dichas recomendaciones de forma automática. En cualquier caso, la toma de esa decisión debe venir dada por el proceso, no al revés. Primero ha de identificarse dicho proceso y posteriormente se adapta el software al mismo. A partir de ahí­ se establecen las fuentes de datos, la periodicidad de captura, la automatización, la publicación y capacitación de usuarios.

 

Una vez realizada la medición, el análisis está incompleto si no se establecen los ajustes que derivan de la misma:

  • Análisis objetivo de hechos y datos.
  • Comparación de situación actual con la anterior.
  • Comparación de la situación actual con la deseada.
  • Identificación de los desví­os y sus causas.
  • Variaciones en el mercado.
  • Hipótesis estratégicas erróneas.
  • Fallos en relaciones causa – efecto.
  • Mala ejecución de los planes.
  • Revisión de elementos necesarios (objetivos, planes, responsables, recursos…).

 

La planificación estratégica permite diseñar el escenario que la empresa pretende conquistar, y más aún, las acciones que facilitarán dicha conquista. Completar la planificación con un CMI permite ver el mapa estratégico en detalle con los indicadores necesarios para el seguimiento y control; el primer paso para asegurar el éxito de una empresa a medio y largo plazo con una estrategia ágil.

 


Bibliografí­a

El Cuadro de Mando Integral. Un enfoque ágil para la estrategia y despliegue de objetivos, Fernando Garcí­a García.