¿Necesita mi empresa un ERP?

Etiquetas:
Notice: Undefined variable: html in /var/www/ignsl/wp-content/themes/flat-theme/post-templates/content.php on line 44
ERP

Un sistema de planificación de recursos empresariales (ERP) es un programa informático capaz de integrar todas las variables que influyen en la actividad de una empresa, haciendo que ésta sea más eficiente, ágil y productiva. Hasta aquí todo ventajas, pero conviene realizar una reflexión profunda sobre las posibilidades del ERP para pymes y la manera en que éstas casan con las necesidades de la compañía para responder a una pregunta vital: ¿Necesita mi empresa un software de gestión ERP?

 

En primer lugar, es importante tener en cuenta las gestiones que es capaz de hacer un software de estas características. Si en nuestra empresa, alguna de las siguientes actividades no es todo lo eficiente que debería o plantea problemas en el día a día del trabajo, es posible que necesitemos implantar un ERP:

 

  • Gestión financiera (tesorería, activos fijos, compras y ventas, presupuestos…).
  • Producción (gestión de órdenes de fabricación, suministros, informes, configuración de productos…).
  • Gestión de proyectos (planificación, gestión de costes, asignación de recursos, seguimiento de consumos…).
  • Cadena de suministro (gestión de pedidos, impuestos, devoluciones, planificación de calendario, optimización de stock, gestión de almacén…).
  • Recursos Humanos (seguimiento de personal, registro de ausencias, supervisión de tarjetas de crédito…).
  • Ventas (seguimiento de clientes, planificación de visitas, registro de contactos, valoración de oportunidades…).
  • Marketing (gestión de campañas, email marketing, escucha social, gestión de eventos…).
  • Gestión de servicios (asignación de personal, gestión de prioridades, garantías, datos históricos, registro de peticiones…).

 

En segundo lugar, es clave conocer las implicaciones de un proyecto de estas características. Para ello, debemos valorar los posibles contratiempos con los que podemos toparnos para, posteriormente, evaluar pros y contras de una implantación en un momento concreto. Los más habituales son:

  1. Costes económicos.
    • Licencia del software.
    • Consultoría.
    • Implantación de la solución.
    • Soporte y mantenimiento.
    • Formación del personal.
    • Posible actualización de infraestructuras o hardware.
    • Migración de datos.
    • Desarrollos de software.
  2. Tiempos de implantación.
    • Horas dedicadas en reuniones.
    • Análisis de necesidades, propuestas, proveedores, sistemas…
    • Formación.
    • Posibles paradas o ralentización de la actividad normal.
  3. Otros posibles inconvenientes que podrían surgir.
    • Resistencia al cambio.
    • Fricción entre departamentos.
    • Rediseño de procesos y procedimientos.

 

En tercer lugar, en una situación como la actual, conviene repasar las ventajas competitivas que tenemos y las posibilidades de mejora que puede ofrecer un sistema de gestión empresarial; aún cuando los errores son escasos y todo funciona razonablemente bien.
Aquí es donde entra el conocimiento de la propia empresa, su sector, la competencia y todo lo que la rodea; que han de cruzarse con las posibilidades que ofrece el mercado. En cada caso, habrá uno o varios procesos clave que se debe optimizar siempre al máximo: costes de fabricación, gestión de inventario, relaciones con los clientes, control de proyectos, etc.
En contraposición a los posibles contratiempos mencionados anteriormente, un sistema ERP ofrece importantes beneficios para nuestra empresa en términos de rentabilidad y productividad. Algunos de estos beneficios por los cuales las organizaciones cuentan con este tipo de software son:

 

  • Información actualizada en todo momento.
  • Automatización de procesos.
  • Distribución adecuada de la información entre los usuarios.
  • Visión global del negocio.
  • Análisis de información que permiten una toma de decisiones adecuada.
  • Coordinación y colaboración interdepartamental.
  • Máxima seguridad de datos e información.
  • Reducción de costes operativos y errores.
  • Mejora de procesos productivos y administrativos.

 

¿Necesita mi empresa un software de gestión ERP? El camino no es fácil, pero sin duda alguna, merece la pena.