La relación entre TIC y competitividad de la empresa

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Tecnología

A pesar de encontrarnos en una situación económica todavía delicada y con todos los peros que se le pueda poner a esta cuestión, sobre todo a nivel socio-laboral y microeconómico, parece que la economí­a comienza a darnos pequeñas alegrí­as. Así­ se desprende al menos del informe sobre TIC y competitividad realizado por Penteo, donde la gran mayorí­a de directivos entrevistados afirman que su empresa está creciendo. Además, dichos directivos tienen unas expectativas de negocio optimistas en su gran mayorí­a, invirtiendo la tendencia de los años anteriores que era más conservadora.

Las compañí­as por tanto crecen; pero además apuestan por el crecimiento sobre todo desde el punto de vista de la innovación y la gestión del talento, además de destacar las tradicionales cuestiones clave de captación y retención de clientes.

La reducción de costes ya no es una prioridad, viéndose superada por las acciones relacionadas con la expansión como la mejora de la visibilidad de la empresa o la eficiencia de la compañí­a. En este sentido, el empleo de TIC para la generación de valor es una de las claves para el fortalecimiento de las empresas. Para los encuestados en el informe de Penteo, las tecnologías de la información y la comunicación aparecen como factor de competitividad por detrás de las relaciones con los clientes, la innovación o el talento; y por encima de otras cuestiones relevantes como los procesos, la tecnologí­a productiva y la globalización.  En cualquier caso, cabe destacar también la influencia de una correcta gestión TIC en el resto de factores, pudiendo maximizar los beneficios de cada uno de ellos; especialmente en innovación, relaciones con clientes o procesos.

 

TIC y competitividad: una unión estable

Si bien la importancia de la tecnología ha sido siempre una cuestión prometedora para los directivos, su aportación no ha parado de crecer en las empresas de nuestro entorno y por tanto la relevancia de estas desde el punto de vista de la dirección, convirtiéndose la relación entre TIC y competitividad en casi un mantra. La buena valoración es todaví­a mayor entre las compañí­as que están creciendo, lo que invita a pensar que esta cuestión tecnológica realmente aporta resultados positivos.

En cualquier caso, es curiosa la percepción que se tiene sobre las tecnologías de la información ya que a pesar de su importancia, los directivos no consideran que su empresa esté preparada para la transformación digital. Tampoco destacan su conocimiento tecnológico y en menor medida, creen que la tecnologí­a que utilizan no es exactamente la que necesitan. Es decir, las TIC son relevantes y aportan un valor diferencial, incluso cuando las empresas no las consideran plenamente integradas en su desempeño. Por otro lado, muchos directivos piensan que necesitan más tecnologí­a de la que utilizan, con lo cual el potencial de crecimiento tanto en el uso como en los resultados empresariales, es notable.

 

El CIO en la empresa actual

El estudio reserva un apartado a los Directores de Tecnologí­a como figura clave en la implantación de TICs, donde se desgrana el presente y futuro de este perfil directivo.

El conocimiento técnico no sólo deja de tener tanta importancia para el perfil de estos profesionales, sino que es lo menos valorado por sus Gerentes o Directivos superiores. En contraposición se exige cada vez más una visión estratégica, orientación a la innovación y capacidad para la gestión de proyectos; valores que refuerzan la unión entre TIC y competitividad.

Entre los requisitos también se valoran otras cualidades cada vez más demandadas para cualquier empleado: creatividad, comunicación, orientación al cliente, flexibilidad, colaboración… y por encima de todas las cosas; teniendo en cuenta las fluctuaciones del mercado y la creciente competitividad; se pide “actitud positiva” para la consecución de los objetivos de la compañí­a.

Si la tecnologí­a es cada vez más una cuestión estratégica, el CIO es un puesto estratégico también. De hecho, la tendencia indica que el departamento encargado de la tecnologí­a (sistemas, informática, etc.) se debatirá entre dos grandes opciones en las empresas: formar parte del Comité de Dirección y encargarse de la innovación o ser prescindible. Los CEO consideran que los CIO han de asumir funciones cada vez menos tecnológicas por lo que si el perfil no se adapta a este cambio progresivo, quedarán como un mero puesto técnico integrado en otros departamentos o como conexión con servicios externalizados.

 


Bibliografí­a

Business Technology Report, Penteo.